Concepción del estudiante en un ambiente diferenciado, por el Prof. José Douglas Guerrero Puentes.
El estudiante como protagonista en todo hecho educativo, se concibe como un ser social participativo, creativo, dinámico, sujeto y objeto de aprendizaje; el cual a través de su desenvolvimiento activo, puede desarrollar habilidades favorables; afianzando sus conocimientos en función de sus necesidades, intereses y motivaciones, construye, mejora y transforma sus actitudes; lo cual a su vez potencia su desarrollo emocional y afectivo, expresando reflexión, iniciativa y el uso autónomo y autorregulado de sus comportamientos y conocimientos para generar soluciones en su entorno sociocultural.
Un ambiente que estimule el desempeño adecuado del estudiante le oferta mayores oportunidades de éxito. Un estímulo genera una reacción mediata o inmediata que conduce a hacer algo o actuar ante una determinada situación. En los espacios educativos, los estímulos agradables pueden ser activadores de ciertos patrones de conducta que generan satisfacción individual y colectiva. El ambiente de enseñanza y aprendizaje desde el enfoque psicosocial diferenciado, es aquel que facilita auténticos momentos para la producción autónoma y espontánea, el aprender haciendo, la retroalimentación y el dinamismo grupal. La interrelación respetuosa y armónica de los unos con los otros retribuirá en un clima rico en confianza y estabilidad emocional. En tal sentido, Bondioli y Nigito (2008) afirman que “por diferenciación del ambiente entendemos una articulación en zonas que tienen un valor especifico y activo” (p. 113). Es por eso, que cada contexto se ajusta a una realidad en particular, y será favorable o desfavorable en la medida que sea o no atractivo y enriquecedor para el aprendizaje.
Aguiló (2015) dice que, las personas “presentan diferencias en su ritmo de desarrollo, en su forma de aprender, en el procesamiento de las emociones y en sus motivaciones e intereses” (p. 3). Según lo expuesto, cada individuo posee características y cualidades propias y divergentes, que le hacen ser único e irrepetible en distintos aspectos. De tal manera que, los centros educativos deben ser propicios a la hora de establecer ambientes de enseñanza y aprendizaje que atienda las diferencias y potencie la autorrealización.
Según los preceptos en materia educativa, establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), el propósito fundamental de la educación es: formar ciudadanos íntegros; con valores y actitudes para convivir en armonía, paz y democracia, participativos, protagónicos, con valoración ética, reflexivos y críticos. En efecto, es posible una educación que parta del principio de igualdad, que respete las pertinencias individuales y afiance la diversidad de lo posible. Desde este punto de vista, se romperá con los viejos esquemas educativos rutinarios, mecanicistas y excluyentes.
Referencias Bibliográficas
Aguiló, A. (2015) “Educación Diferenciada, 50 Respuestas para un Debate”. Editorial: Digital Reasons. Madrid.
Bondioli, A. y Nigito, G. (2008). “Tiempos, Espacios y Grupos”. Editorial: GRAÓ. Barcelona.
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Gaceta Oficial N° 5.908 de fecha 19 de febrero de 2009.
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